Dicen que la vida no es más que una inmensa cola, una cola que solo espera su turno para ajustar cuentas con la muerte. Hacemos cola para el médico, para comer, para comprar, para jugar, para esperar a nuestra pareja/"hamijos", para ir al banco, para esperar el autobus, para esperar un semáforo, incluso hasta para entrar en las letrinas a primera hora de la mañana. Estas colas ya nos son tan rutinarias que el simple hecho de hacerlas nos son imprescindibles para llevar el día a día con algo de lucidez.
Y es que vivimos en una sociedad, y me refiero como sociedad a todo el mundo occidental, donde cada uno nuestras acciones vitales de nutrición, relación y reproducción pues son mas mecanicas que nunca. Y es que yo no se vosotros, pero noto una paulatina deshumanización de la vida misma. Vivimos en una sociedad diagnosticada de consumismo y superficialismo crónico. Nuestros antiguos valores se han convertido en esloganes de grandes superficies y el espiritu que englobaba este pedacito de tierra que llamamos España se ha perdido entre montones de dinero y decadencia.
El planteamiento del problema es fácil, hemos perdido nuestros orígenes. En nuestra tierra, llamemosla Huelva, Andalucia o España, desde siempre hemos vivido más que con la cabeza, con el corazón, somos herederos de la grandeza romana y andalusí. Somos vividores, somos Dionisios antes que Apolos, somos la viva imagen de la pasión, incubadores de grandes artistas como los creadores de el arte rupestre de Altamira, pasando por Juan Crístomo Arriaga y llegando a Picasso. Sin embargo todo esto se está perdiendo por la continuo bombardeo globalizador de medios de comunicación y toda la perdida de nuestras señas de identidad que hizo la dictadura.
Somos un pueblo humanístico donde triunfaría la literatura, la música, la pintura, la escultura... Sin embargo en nuestra cultura heredada del famoso eslogan de coca-cola The coke side of life, pues una serie de multinacionales que busca no más que enriquecerse a costa de el mundo globalizado, nos hace perder nuestras verdaderas raices, haciendonos ver tan solo el lado aprovechable del mercado en los conocimientos.
Este hecho llega a un punto donde la mismísima educación que recibimos esta muy adulterada, y más que estará ya que es de reciente aprobación el plan bolonia, el cual atañe a las universidades en multitud de puntos tanto positivos como negativos. Pero algo que no soporto de este plan es la progresiva implantación de los poderes fácticos que ya reinan en la sociedad, de forma que las carreras que realmente elevan al ser humano por encima de la categoría de animal, es decir las carreras de humanidades o relacionadas con ellas, pues se verían abocadas al cierre.
¿Cuando nos daremos cuenta de todo lo que hemos perdido?
miércoles 29 de octubre de 2008
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